Allí donde funcionan máquinas, motores o procesos industriales, se genera calor. Hasta ahora, gran parte de ese calor se disipa en el entorno sin aprovecharse, a pesar de que aún contiene energía valiosa.
Ahí es precisamente donde entra en juego Orcan Energy AG. Esta empresa de Múnich ha desarrollado una solución que permite convertir el calor residual no aprovechado en electricidad. Los módulos ORC estandarizados se utilizan hoy en día en aplicaciones muy diversas, desde instalaciones de producción e industriales en los sectores del cemento y el acero, pasando por estaciones de compresores, hasta el ámbito marítimo.
Los sistemas de Orcan Energy han acumulado ya más de siete millones de horas de funcionamiento, lo que ha permitido reducir las emisiones de CO₂ en más de 170.000 toneladas.
Sin embargo, cuanto más dispersas estén las instalaciones, más importante resulta un requisito adicional: deben seguir siendo accesibles para Orcan Energy incluso después de su puesta en marcha, independientemente de si se encuentran en Alemania, en Oriente Próximo o en Norteamérica. Para garantizar un acceso remoto fiable, la empresa confía en las tarjetas SIM M2M de WhereverSIM.

Una de las características distintivas de la solución no radica únicamente en la tecnología, sino también en la forma en que Orcan Energy la comercializa. Fabian Weigand, director de producto de la empresa de Múnich, explica: «Mientras que, tradicionalmente, este tipo de instalaciones se planifican y diseñan de forma individual para cada proyecto, nosotros trabajamos con módulos estandarizados que se pueden combinar de forma flexible entre sí en función de la potencia necesaria. El cliente recibe instalaciones modulares de un único proveedor que se adaptan a su potencial de calor residual y a sus planes de descarbonización».
El resultado es un sistema modular «plug-and-play» para el aprovechamiento del calor residual. En lugar de diseñar cada instalación desde cero, Orcan Energy puede recurrir a módulos estandarizados y combinarlos según las necesidades de cada caso concreto. Esto reduce el esfuerzo de ingeniería y los costes, al tiempo que permite una puesta en marcha más rápida.
Otra ventaja: el principio modular sigue ofreciendo flexibilidad incluso después de la puesta en marcha. «Si cambian las necesidades en una ubicación, podemos instalar módulos adicionales y ampliar la instalación con relativa facilidad», explica Weigand. En lugar de una solución diseñada específicamente para una única ubicación, se crea así un sistema que también puede adaptarse posteriormente a los nuevos requisitos.
Para Orcan Energy, el concepto «plug-and-play» no se limita a los módulos. La conectividad necesaria también desempeña un papel importante. «Si el cliente no puede proporcionar su propia conexión in situ, nosotros nos encargamos de suministrar la conectividad. De este modo, disponemos en todo momento de un acceso independiente a la instalación», explica Weigand.
Este acceso cobra especial importancia cuando una instalación ya está en funcionamiento en las instalaciones del cliente. Si se producen anomalías o desviaciones, el equipo de Orcan Energy puede acceder al sistema de forma remota y analizar en primer lugar cuál es la causa y si es necesario intervenir in situ. Las actualizaciones de software también se pueden realizar de forma remota.
«No todas las anomalías implican que haya que desplazarse hasta la instalación. Si podemos acceder al sistema a distancia, primero podemos hacernos una idea por nosotros mismos y, en muchos casos, prestar asistencia directamente», explica Weigand. Esto marca la diferencia, sobre todo en proyectos internacionales: se pueden responder las preguntas más rápidamente y analizar las desviaciones sin que sea necesario que un técnico se desplace inmediatamente al lugar en cada caso.
En principio, Orcan Energy también podría recurrir a la conexión a Internet existente del cliente. Sin embargo, dar por sentado precisamente eso iría en contra del enfoque «plug-and-play», añade Weigand: «Ofrecemos a nuestros clientes el paquete completo que necesitan y, si es necesario, eso incluye también la tarjeta SIM M2M para la conexión».

Lo que funciona en los módulos ORC gracias a la estandarización no debería tener que empezar de cero en cada nuevo proyecto en lo que respecta a la conectividad. Aunque al principio Orcan se centraba principalmente en el mercado alemán, hoy en día estos sistemas se utilizan a nivel internacional.
«Para nosotros es fundamental poder utilizar nuestros sistemas a nivel internacional sin tener que replantearnos la cuestión de la conectividad en cada nuevo proyecto. Al fin y al cabo, hoy por hoy no sabemos dónde se llevará a cabo el próximo proyecto», explica Weigand.
Con la creciente internacionalización, la solución de conectividad utilizada hasta entonces llegó a sus límites. La incorporación de nuevos países también supuso nuevos requisitos en cuanto a cobertura de red y disponibilidad. Tener que comprobar en cada proyecto si la solución existente funcionaba en la ubicación correspondiente o, en su caso, incorporar a un proveedor adicional, habría aumentado la carga de trabajo con cada nuevo mercado.
Eso era precisamente lo que Orcan Energy quería evitar. Por eso, la creciente internacionalización fue también uno de los motivos para pasarse a WhereverSIM. En lugar de tener que organizar una y otra vez la conectividad para distintos países, la empresa puede ahora utilizar sus tarjetas SIM M2M en varios países y gestionarlas de forma centralizada.
«Con WhereverSIM contamos con una solución que podemos utilizar a nivel internacional. Un único proveedor, un portal unificado: eso nos facilita mucho las cosas, ya que nos evita tener que buscar un nuevo proveedor en cada país». Para Orcan Energy, la conectividad sigue, por tanto, el mismo principio que sus propios módulos: debe adaptarse con la mayor flexibilidad posible a cada proyecto, y no al revés.

Para garantizar que el principio «plug-and-play» funcione sin problemas también durante la puesta en marcha, Orcan Energy deja lo menos posible al azar. Antes de que un módulo salga de fábrica, se somete a diversas pruebas. Se comprueban los sensores y los actuadores, así como la comunicación a través de la tarjeta SIM M2M utilizada.
De este modo, la conexión no se establece solo cuando la instalación ya se encuentra en las instalaciones del cliente. Orcan Energy puede comprobar, incluso antes de la entrega, si la comunicación funciona y si el acceso remoto es, en principio, posible. Así se descarta ya en fábrica una posible fuente de error durante la posterior puesta en marcha. Tras las pruebas, la tarjeta SIM M2M se desactiva de nuevo, de modo que no se incurre en ningún coste por la tarjeta SIM hasta su uso definitivo en las instalaciones del cliente.
A través del portal en línea de WhereverSIM se pueden gestionar todas las tarjetas SIM M2M, independientemente de su ubicación. Si en algún momento no se necesita la conexión móvil en una instalación, la tarjeta SIM correspondiente se puede desactivar temporalmente sin coste alguno y volver a activarla cuando sea necesario.
Para Orcan Energy, la internacionalización es una prioridad importante. Norteamérica, en particular, se está convirtiendo actualmente en un mercado muy interesante para la empresa. La expansión de los centros de datos genera allí una enorme demanda energética y, al mismo tiempo, abre nuevas posibilidades para aprovechar de forma eficiente el calor residual existente.
Es precisamente en este tipo de proyectos donde el principio modular estandarizado demuestra sus ventajas. Mientras que los grandes sistemas diseñados a medida suelen conllevar, en algunos casos, largos plazos de planificación y entrega, Orcan Energy puede suministrar sus módulos estandarizados en un plazo de entre seis y doce meses.
Por lo tanto, para seguir creciendo a nivel internacional, la empresa no tiene por qué saber hoy dónde estarán ubicadas las instalaciones del futuro. Fabian Weigand concluye al respecto: «Nuestros sistemas están diseñados para poder utilizarse allí donde se genera calor residual y este puede aprovecharse de forma rentable. Queremos mantener esta flexibilidad incluso si seguimos creciendo a nivel internacional. Y para ello necesitamos una solución de conectividad que se adapte con la misma flexibilidad a nosotros y a nuestros proyectos».